Si no fuera por las consecuencia dramáticas que todo esto tiene para el soldado mutilado y para la población civil de Afganistán, el caso rayaría en lo cómico. Una persona, sabiendo –queremos creer- que trabajar en un ejército no es lo mismo que hacerlo en un puesto de venta de flores, y prestándose a que le manden a una guerra injusta (eso sí con un sueldo que triplica al que cobraría quedándose aquí), es herido en una refriega y ¡¡le echa la culpa al ejército!! Como si él no tuviera responsabilidad alguna por haberse metido en semejante fregado. O como si alguien le hubiera garantizado que iba a ser invulnerable ante el enemigo y que iba a estar dentro de una burbuja indestructible.
Además trata de que le reconozcan como "víctima del terrorismo". A ver si nos aclaramos, soldado López. Lo de Afganistán es una guerra. No lo decimos nosotros. Lo reconoce incluso la OTAN. Y el enemigo es eso, el enemigo. Normalmente los enemigos en las guerras se dedican a disparar. ¿O a tí te habían dicho que los enemigos en Afganistán cuando la OTAN bombardea sus bodas y sus escuelas responden con poemas o presentándose a las elecciones?
Todo esto es normal; el Ministerio de Defensa en su propaganda está trazando un dibujo tan paradisíaco de la función militar que sus reclutas acaban creyendo ingenuamente que es un trabajo que tiene las mismas condiciones laborales que cualquier otro. Y luego pasa lo que pasa. Nota de Tortuga.
Un soldado herido en Afganistán denuncia la falta de medios
EL PAÍS - Madrid
El soldado Rubén López García, que resultó gravemente herido el 24 de septiembre de 2007 en un atentado en Afganistán en el que murieron dos militares españoles y un traductor afgano, denunció ayer ante el juez la falta de medios con que entonces contaban las tropas españolas. Según explicó, los inhibidores no funcionaban con el calor, los chalecos antifragmentos estaban rotos por el exceso de uso y el suelo del vehículo en el que circulaban, un BMR, carecía de blindaje. El militar, que declaró como testigo ante el Juzgado de Instrucción número 2 de Albacete, por exhorto de la Audiencia Nacional, agregó que pocos días antes del atentado el contingente italiano sufrió un ataque similar, pero no hubo bajas porque disponían de medios adecuados. Rubén López perdió una pierna y pasó ocho meses hospitalizado. Pese a ello, aún no se le ha reconocido como víctima del terrorismo, según su abogado.
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