Pedazo negocio empieza a resultar Somalia: armadores que se forran pescando atún sin control alguno, industrias militares que arman a las flotas de "ejércitos vigilantes", agencias de abogados que intermedian en los secuestros con estupendas comisiones, y por último empresas de seguridad ultraderechistas y empresas de mercenarios que se frotan las manos viendo el filón del negocio. Sin hablar de las comisiones y mordisquitos que por aquí y por allá se llevarán los políticos que median y autorizan todo este tipo de cosas. A este paso van a tener que hacerle un monumento a los piratas somalíes. Nota de Tortuga.
La firma asegura que hay vericuetos legales para que los buques con pabellón español lleven seguridad militar
Tres de sus empleados embarcan este fin de semana en un atunero vasco con bandera de las islas Seychelles.
Espe Abuín
«Hacemos un mundo más seguro». Así se publicita en la web Preton Security, la única empresa de mercenarios creada por españoles, aunque registrada en las islas Seychelles. Iván Cruz, su director, prefiere los términos de seguridad militar o contratistas privados, pero no tiene ningún reparo en admitir que sus agentes, en un 90% españoles, son mercenarios, personal con amplia formación militar, curtidos en cuerpos de operaciones especiales, y dispuestos a proteger a quienes les contraten. Y los atuneros que faenan en el Índico buscan esa protección.
Apenas un año después de abrir la delegación, los socios españoles, dos alicantinos y un murciano, han diseñado un servicio exclusivo para estos pesqueros. Un programa pensado para cualquier empresa armadora, ya sea española o extranjera. Por lo de pronto, ya han conseguido un contrato entre los atuneros para garantizar la seguridad de un pesquero de capital vasco pero con bandera de las Seychelles. Tres agentes saldrán este fin de semana hacia el archipiélago para defender a la tripulación de esa embarcación de posibles ataques piratas.
Que el barco lleve ese pabellón facilita las cosas, pero, según Iván Cruz, hay vericuetos legales que permiten que un pesquero español embarque mercenarios para protegerse, «dado que trabajan en aguas internacionales». Cruz sostiene que los paramilitares no pueden desarrollar su trabajo en España, pero sí fuera de su territorio: «Es como si un español contrata un escolta para protegerse en el extranjero». Por eso, con embarcar en aguas internacionales las armas autorizadas a los vigilantes privados, no habría problema.
El director de Preston Security sostiene que lo único que podría disuadir a los armadores españoles de contratar mercenarios son los conflictos con las aseguradoras, pero dice que también para eso están preparados, pues cuentan con seguros de responsabilidad civil, coberturas sanitarias y pólizas que cubren daños en el buque y del personal.
Autorización y homologación
Actualmente, hay tres empresas españolas registradas en Interior que podrían proporcionar agentes armados a los atuneros y dos centros, en Barcelona y Alicante, que imparten formación para proteger a los pesqueros. Pero Iván Cruz defiende que la seguridad militar es superior a la privada, tanto en medios como en formación, aparte de que el servicio que ofrece a los atuneros no se limita a repeler a piratas, sino que incluye elementos de seguridad activa: sensores náuticos de larga distancia, capaces de detectar un bote que no capta el radar; focos rastreadores, que se encienden ante un elemento extraño, o cámaras térmicas.
¿El precio? Depende. A su primer cliente la factura que le pasarán será de 51.000 euros al mes.?
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