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Gonzalo Arias Bonet
Falleció (es decir, pasó de una a otra dimensión espacial y temporal) el día 11 de enero de 2008 a los 81 años de edad.
“He vivido como cristiano -ha dejado él escrito—, y como tal entiendo morir, después de haber intentado aplicar y practicar, desde la doctrina de la noviolencia, el mensaje de amor universal que Jesús nos trajo de parte de Dios para la construcción del Reino de Dios.
Sin embargo, no deseo que se celebren para mí funerales ni cualesquiera otros ritos de la Iglesia Católica. Llegada la hora de la sinceridad, debo decir que he evolucionado al final de mi vida de manera que ya no tengo esperanza en la renovación de la Iglesia Católico Romana desde dentro, aunque conservo la esperanza en la renovación del cristianismo por obra de comunidades de base, iglesias pacifistas y movimientos ecuménicos. Entiéndase esto como una forma de protesta frente a una Iglesia ritualista y dogmática, poco sensible a los signos de los tiempos.
Sé que no siempre he respondido a las expectativas de personas que podían esperar de mí ayuda, consuelo o simplemente amistad. Espero que me perdonen.
En definitiva, me considero afortunado por la vida que he vivido y por el cariño de que me veo rodeado en mi fase final. Alabado sea Dios.”
* * *
Su esposa Hilde, sus hijos Irene, Sonia, Ana, Mario, Diego y Marta, sus nietos Germán, Paula, Olivia, Celia, Aorinco, Nadiejda, Daniel y Lara
Se sienten afortunados por haberte tenido de compañero, padre y abuelo. Has sido y sigues siendo en nuestros corazones un ejemplo excelente y gracias a tu bondad, tenacidad, paciencia, humildad y honradez, nos has transmitido valores de gran coherencia y unos principios éticos que siempre recordaremos y nos servirán de guía en los momentos difíciles.
Tu espíritu rebelde, inquieto y curioso ha sido la mejor educación que tus hijos podríamos desear.
Queremos agradecerte la valentía, buen humor y tranquilidad con que supiste afrontar tu enfermedad y los que sabías eran los últimos días entre nosotros. Fuiste un buen paciente y para nosotros fue una gran suerte y satisfacción haberte acompañado hasta el final; esperamos haberte servido de ayuda.
Sabemos que quisiste ahorrarnos trabajo preparando tus libros y otros asuntos en tu último año de vida, gracias de nuevo.
Te deseamos que tengas un buen viaje, que allá donde estés sigas explorando e investigando, y seas feliz en cualquier rama de la historia a donde hayas ido a parar.
Biografía breve
Nací en Valladolid, 1926. Hijo de José Arias Ramos (catedrático de Derecho Romano y magistrado del Tribunal Supremo) y de Ascención Bonet Guilayn. Segundo de tres hermanos: el mayor, Juan Antonio, también catedrático de Derecho Romano, fallecido en 1987; la menor, Pilar.
Infancia en Santiago de Compostela y Salamanca, estudios de Derecho en Valladolid. Varios intentos fracasados de ingresar en la Escuela Diplomática.
Casado con Hilde Dietrich en 1956. Ese mismo año obtuve un puesto de traductor en la UNESCO, París, donde permanecí hasta 1968.
De 1963-1968 datan los 14 primeros números de El Miliario Extravagante, publicados en París.
Paralelamente, el descubrimiento a través de los noviolentos franceses del pensamiento y la obra de Gandhi y Martin Luther King me marcó profundamente.
En el contexto español de aquellos años, la noviolencia se me aparecía como el mejor desafío pacífico a la dictadura. Convencido de que para poder hablar de la noviolencia con verdad es preciso vivirla de alguna manera, me esforcé por combinar la teoría con la práctica.
A los 42 años y con seis hijos, en 1968, realicé una acción sencilla pero que debía conducirme necesariamente a la cárcel: Petición pública de elecciones (en cumplimiento del programa anunciado previamente en mi libro Los encartelados) como primer paso para la democracia, gesto por el que fui condenado como autor de un delito contra las leyes fundamentales.
Otras actuaciones inspiradas en la noviolencia, que me valieron nuevos contactos (breves, a decir verdad) con el mundo carcelario fueron:
1971: Participación en la "Marcha a la prisión" en apoyo de la objeción de conciencia al servicio militar cuando los objetores españoles arriesgaban largos años de prisión. Fue una marcha internacional desde Ginebra hasta (teóricamente) Valencia, aunque los caminantes, tal como habían previsto, fueron detenidos al entrar en territorio español.
1976: Denuncia pública de las torturas policiales, en un momento (gobierno de Arias Navarro) en que había una expresa prohibición gubernativa de hablar sobre este tema.
1973-1982: Repetidas visitas a Gibraltar y saltos de la verja fronteriza cerrada para reclamar la rectificación de la errónea e inhumana política de hostigamiento hacia los gibraltareños. Mi interés por la cuestión de Gibraltar me llevó a trasladar la residencia familiar a La Línea de la Concepción, donde hemos vivido de 1980 a 1997.
Mis primeros libros inspirados en la noviolencia hubieron de publicarse o en el extranjero (Los encartelados) o ilegalmente en España (La no-violencia: ¿tentación o reto? y El proyecto político de la no-violencia), al no permitirlos la censura franquista. Estos y otros se han vuelto a editar después.
En 1987 publiqué el Repertorio de caminos de la Hispania romana, y ese mismo año reanudé la publicación de El Miliario Extravagante.
Desde 1968 (año en que renuncié a mi puesto permanente en la UNESCO) hasta la actualidad, mi fuente principal de ingresos ha sido el trabajo de traductor temporero para diversos organismos de las Naciones Unidas.
Algunos artículos de, o sobre Gonzalo en Tortuga

Memoria de Gonzalo Arias con la verja cerrada
Gonzalo Arias: "Se necesitan uno o varios Gandhis saharauis"
La noviolencia, ¿Tentación o Reto?
Y en Insumissia
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