EL PAÍS informa de que ha durado 6 días y que la ha abandonado por haber conseguido sus objetivos: la aprobación de una nueva ley electoral. Aacompañado de líderes sociales, realizó la huelga de hambre ingiriendo sólo agua, mate, caramelos y hojas de coca.
Todos sabemos que las huelgas de hambre son un instrumento más del amplio elenco de acciones directas noviolentas. Estamos acostumbrados a verlas protagonizadas por gente que no tiene poder y como forma de llamar la atención y de reivindicación contra los abusos de los poderosos. Estamos acostumbrados a ver que las huelgas de hambre son un úlitmo recurso y extremo utilizado por aquellas personas que carecen de otra forma de poder. Estas huelgas de hambre tienen un alto componente simbólico y llaman poderosamente a la solidaridad.
Sin embargo, al leer las noticias días atrás sobre el inicio de la huelga de hambre, hemos tenido dudas. Éstas conciernen a si es ético que alguien que detenta el poder use las huelga de hambre como medida de presión y como una mera herramienta. ¿No es abuso? ¿Acaso aquellas personas que detentan tal cantidad de poder (jefatura de la República) no tienen muchas otras formas de presión y de llamar la atención? ¿No es usar perversamente, es decir, pervertir, una forma de acción que hasta ahora solía estar ligada a los exentos de poder?
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