Integración entre el tiburón y las sardinas
por Sergio Ramírez
Las verdaderas razones del ALCA no están tan ocultas y resulta fácil conocerlas. El ALCA es un proyecto de EE.UU para crear un Acuerdo de Libre Comercio (ALCA) entre su economía, la más rica del mundo, y las economías latinoamericanas y caribeñas, subdesarrolladas, endeudadas, dispersas, y cuyo Producto Interno Bruto, es casi diez veces inferior al de EE.UU.
Es decir, se trata de un proyecto de integración entre el tiburón y las sardinas.
¿Cuáles son los objetivos de EE.UU con el ALCA? En primer lugar, afianzar el dominio sobre América Latina y el Caribe, que es la región donde tradicional e históricamente han tenido y siguen teniendo un mayor grado de control económico y político, en el contexto de la pugna entre los
grandes centros de poder mundial que buscan una regionalización del poder económico. En efecto, EE.UU enfrenta la competencia europea y la japonesa. La Unión Europea no sólo ha avanzado a lo largo de un proceso de integración, sino que ha encontrado una nueva área explotable, en condición de nueva periferia subdesarrollada, en los ex países socialistas. Mientras que Japón, por su parte, cuenta con su área de influencia asiática. Por lo tanto, para EE.UU, mantener América Latina bajo su dominio, es una forma de hacerle frente a la competencia entre los grandes centros de poder económico; es estrechar el control sobre América Latina en la pugna por mercados o inversiones, por colocación de capitales especulativos, por acceso a recursos naturales, especialmente los recursos de energía, el petróleo fundamentalmente; por el acceso al agua potable, que es otra de las grandes apetencias norteamericanas; por el acceso a la riqueza de biodiversidad. Es, en definitiva, excluir de la competencia a europeos y japoneses en esta área.
Los fundamentos para el ALCA no están determinados por las naciones latinoamericanas, o caribeñas, ni por las supuestas ventajas que la integración les pudieran reportar, sino por los planes de dominio norteamericano sobre la región, ante la competencia de otros rivales
Del mundo desarrollado y por el control de los países de la región. En este sentido, América Latina llega a esta negociación en condiciones de pobreza, crisis económica, social y política; que determinan que acceda a concertar un acuerdo, en su momento de mayor debilidad económica y política, y de falta de cohesión interna, comprometiendo el futuro de sus pueblos
DEPENDENCIA Y DEBILIDAD
La debilidad de la región es producto de la aplicación de la política neoliberal y de la propia crisis económica y social que tal política provoca. En cuanto a lo primero, es posible el proyecto del ALCA por la coincidencia en practicar el mismo tipo de política entre el tiburón dominador y las sardinas dominadas y, por supuesto, el ALCA, de entrar en vigencia, sería una profundización de tales políticas y una consolidación de la dependencia y subordinación de sus economías a niveles
superiores de los que se registran en el presente.
Esta dependencia y debilidad se manifiestan en la forma que los actuales gobernantes entiende una integración económica. En efecto, si hace 20 años en América Latina se postulaba la integración como un proceso de defensa de sus mercados internos, expresado en la necesidad de establecer preferencias para defender los mercados latinoamericanos, sobre todo del voraz
Capital norteamericano, en el presente, con la aplicación del neoliberalismo, se privilegia no la defensa de sus mercados internos y la creación de un espacio de preferencia para sus exportaciones, sino que el gran objetivo es insertarse en las corrientes de comercio y de flujos de capitales en el mundo, abandonando la defensa de los intereses nacionales. Pero, el problema es mayor si se consideran los diferentes niveles de desarrollo entre los países. Si se postula un proyecto de integración entre la economía más desarrollada del mundo y un conjunto de economías en diferentes grados de subdesarrollo, que van desde la economía de Brasil hasta Haití, Bolivia, Honduras y economías sumamente débiles como las de países de habla inglesa del Caribe, entonces, el problema de sus desniveles de desarrollo cobra una importancia vital. En efecto, considerando que hace dos décadas se postulaba como necesario dar un trato preferencial en tal proceso a los países de menor desarrollo. Ahora, con la vigencia del neoliberalismo, esta aspiración se ha reemplazado por un concepto de "reciprocidad", que sólo admite que los países que se integren apliquen una misma política neoliberal. La única diferencia posible es que lo hagan
En plazos ligeramente diferentes. Por lo cual, que los países de más débiles economías demoren uno o dos años más en hacer lo mismo que harían Estados Unidos y Canadá resulta grotesco y absurdo.
CRISIS ECONOMICA Y SOCIAL
Otras facetas de la acentuada debilidad de América Latina es su crisis económica y social, generada por dos décadas de aplicación de políticas neoliberales. La formas de tales crisis , provocada por la misma política que ahora se pretende profundizar con el ALCA, se expresan en
Diferentes formas. Al respecto, se ha producido en ese período un crecimiento insuficiente. En el mejor de los casos, el crecimiento en la década de los 90, fue la mitad del mínimo que la CEPAL establece como indispensable para poder empezar a reducir las distancias entre desarrollo y
subdesarrollo, y a reducir la pobreza en la región. Ese anémico e ínfimo crecimiento ha
sido de muy baja calidad, y basado en factores muy débiles y que, además, tienden a agotarse, como las privatizaciones, el ingreso de capital y el endeudamiento.
Una oleada de privatizaciones ha caído sobre América Latina. Se han privatizado desde empresas hasta correos, parques, carreteras, cementerios. Ese proceso desaforada ha permitido, por supuesto, algún ingreso de capital al precio de ceder soberanía nacional. Pero, esta vía de ingresos se agota aceleradamente, porque no queda mucho por privatizar en la región.
El ingreso de capital, otra de las panaceas neoliberales para el desarrollo de América Latina, si bien ha tenido ciertos niveles, que exagera la propaganda neoliberal, pierde mucho de su real valor al comprobarse que, por lo menos, la tercera parte de ese ingreso no son más que "capitales golondrinas", especulativos, de corto plazo, que entran y salen con una velocidad impresionante, tranformándose en factores de desestabilización como lo demuestra su comportamiento en todas las crisis financieras de la década del 90 que la región ha padecido. Además, ese capital extranjero
>entra, pero también saca utilidades. Por lo cual, es el responsable de que, en definitiva, esas cifras de ingreso de capital estén anuladas y más que compensadas por el déficit en las cuentas corrientes de balance de pago de los países latinoamericabos y de El Caribe, que está determinadas, a su vez, por las utilidades del capital extranjero que se envían a sus empresas matrices.
Otra causal que frena el proceso de crecimiento de la zona, ha sido el endeudamiento en constante aumento. Así, en 1985 América Latina tenía una deuda de 300.000 millones de dólares. Hoy la deuda es de unos 750.000 millones de dólares; pero solamente entre los años 1992 y 1999 la región canceló, como servicio de ella, 913 000 millones de dólares. Esa deuda compromete hoy el 56% de los ingresos de exportaciones de bienes y servicios de la región, simplemente para pagar esta deuda y para que la deuda siga creciendo, pagar más y deber más. Además, lo que refleja la situación de crisis, en medio de un proceso negociación con EE.UU sobre el ALCA, es el recurso desesperado de la dolarización de las economías latinoamericanas. Ello significa a ceder soberanía de manejo de la moneda nacional para adoptar el dólar norteamericano. Es una variante de neocolonialismo que refuerza las ataduras de la dependencia del imperio.
Esta crisis económica de la región se refleja con aspectos dramáticos en el plano social. Si en 1980, cuando el neoliberalismo apenas empezaba a aplicarse, eran pobres, según informes de NU, el 39% de sus habitantes, ahora lo son más del 44%. Es decir, más de 230 millones de pobres, de
Los cuales 90 millones son indigentes. Es decir, las dos décadas de neoliberalismo le han regalado a la región la distribución más desigual e injusta del ingreso en el mundo. El 20% más rico de la población recibe un ingreso que es 19 veces superior al 20% más pobre. Mientras que el desempleo, según estadísticas amañadas, abarca el 9% de la población latinoamericana. Pero, además, de cada 100 empleos, de esos que se consideran como empleados, 85 lo son en el sector informal, caracterizado por bajísimos salarios, carencia de derechos laborales y previsionales, en
>fin, absolutamente a merced de patrones y grupos económicos nativos y extranjeron. Pero, este drama se proyecta también en otros planos. La mortalidad infantil en el primer año de vida es, como promedio, de 35 por 1000 nacidos vivos; el 13% de la población es analfabeta y sólo uno de
cada tres estudiantes alcanza a llegar a la enseñanza secundaria. Mientras que la tasa de homicidios que refleja la situación de pobreza y violencia, es de 300 por un millón de habitantes (el doble del promedio mundial). Esta es la situación con que América Latina llega a la negociación del ALCA.
REAL SIGNIFICADO DEL ALCA
En realidad el ALCA para EE.UU, más que un interés comercial, que lo tiene, es lograr una gran área geográfica en la cual poder invertir y mover libremente su capital. Pero, ¿cuáles son sus dos posiciones básicas sobre la inversión? Primero, que su capital tiene que recibir lo que llaman
"el trato nacional". Es decir, que cualquier país asociado debe tratar al capital norteamericano igual que trata al capital nacional o igual al de cualquier otro país de la región. Además, otra característica de la posición norteamericana sobre la inversión es una definición ambigua, imprecisa y mal intencionada del concepto de inversión, que incluye no solamente las clásicas cosas que se entiende como tal (inversión en una empresa, en crear activos), sino, dentro de lsa definición que trata de imponer, se incluirían deudas que serían consideradas como inversión y
que permitirían a EE.UU exigir garantías especiales hasta para la deuda del sector privado, contraída con prestamistas norteamericanos.
Pretende ser el ALCA, en definitiva, un espacio de libre circulación de capitales y de mercancías norteamericanas, desde Canadá hasta el extremo sur del continente, en condiciones de preferencia frente a europeos y japoneses. Para lo cual, su objetivo con el ALCA, es minar y paralizar la integración económica latinoamericana, esa integración que aun con sus deficiencias y limitaciones ha tratado de crear una preferencia dentro de sus países miembros frente a los capitales extranjeros. Con el ALCA se trata de liquidar todo intento de integración propia, autóctona y hacer una a la medida de los intereses norteamericanos.
Los pueblos de America Latina comienzan a movilizarse contra el leonino tratado. Su lucha frontal es el único medio para evitar su concresión. Fidel Castro al respecto decía el pasado 16 de abril: "...sabemos que América Latina y el Caribe pueden ser devorados, pero no podrán ser digeridos. Más tarde o más temprano, como el personaje bíblico, de una forma u otra, escaparían del vientre de la ballena. Y el pueblo cubano los esperaría desde fuera, puesto que hace rato aprendió a nadar en aguas turbias y conoce que, en tanto sus condiciones de vida no mejoren radicalmente, los pueblos del Tercer Mundo se harán cada vez más ingobernables y forzarán las soluciones necesarias."
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