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Los ocupantes han mantenido a miles de detenidos iraquíes en cárceles clandestinas Detenciones y cárceles: absoluta indefensión de los presos Informe de ‘Global Policy Forum’ (III) *
Global
Policy Forum
(www.globalpolicy.org),
marzo de 2007
“Decenas de miles de personas inocentes han sido objeto de detenciones abusivas, separadas de sus familias y mantenidas incomunicadas durante largos periodos de tiempo. Esta política ha aterrorizado a la población iraquí, ha producido graves daños y ha violado gravemente la legislación internacional.”
“Son
como perros y si les dejas creer en algún momento que son algo más que
perros entonces pierdes el control sobre ellos.” EEUU y sus socios del gobierno iraquí mantienen a miles de ciudadanos iraquíes en prisión sin un proceso legal [2]. Son presos a los que no se acusa de delitos ni pueden defenderse contra las acusaciones o tener un juicio ante un tribunal. En lugar de policías, son soldados armados hasta los dientes quienes llevan a cabo las detenciones. Con frecuencia, son tropas estadounidenses que hablan inglés y cuyas órdenes pueden no ser comprendidas por los iraquíes afectados. Los soldados habitualmente se llevan a mucha gente a la vez: durante barridos de barrios y registros en casas, en puestos de control y en todo tipo de redadas. Las detenciones se producen casi siempre sin autorización judicial o pruebas de delito. El Comité Internacional de la Cruz Roja ha descrito las detenciones en viviendas de la forma siguiente: las autoridades que llevan a cabo las detenciones entran en las casas, por lo general de noche, echan abajo las puertas, despiertan a sus habitantes bruscamente, dando órdenes a gritos, obligando a los miembros de la familia a reunirse en una habitación. vigilados por guardias militares, mientras siguen registrando el resto de la vivienda, destrozando puertas, armarios y otros enseres. Arrestan a los sospechosos, les atan las manos a la espalda con tiras de plástico, los encapuchan y se los llevan. A veces detienen a todos los varones adultos que se encuentran en la casa, incluidos los ancianos, los minusválidos y los enfermos. El trato, por lo general, incluye empujones, insultos, apuntarles con rifles, patadas y golpes con los fusiles. A las personas habitualmente se las lleva con lo puesto en el momento de la detención -a veces, en pijama o en ropa interior- y se les niega la oportunidad de recoger unas pocas pertenencias básicas como ropa, útiles de higiene, medicinas o gafas” [3]. La Cruz Roja ha recogido, asimismo, muchas denuncias por robos de pertenencias personales, entre ellas dinero y coches, perpetrados por las tropas que realizan los arrestos [4]. En 2004, la Cruz Roja señaló que entre el 70 y el 90% de los mantenidos bajo arresto parecía que habían sido detenidos “por error” [5]. Desde los primeros días de la ocupación, miles de iraquíes fueron detenidos arbitrariamente y las tropas estadounidenses han mantenido bajo arresto a miles de iraquíes por razones de “seguridad”. En enero de 2004, la lista oficial de detenidos era de 8.500, pero muchos creían que el número real era bastante superior [6]. A finales de 2005, las operaciones de detenciones masivas en vísperas de las elecciones aumentaron todavía más el número de presos [7]. Aunque se anunciaron un gran número de liberaciones durante el verano de 2006, a finales de diciembre el número de presos de la Coalición reconocidos oficialmente llegaba a los 14.500 [8]. Además de estas cifras oficiales, EEUU y sus aliados mantenían muchos centenares en centros de retención inicial, donde ni estaban registrados ni se contabilizaban [9]. Otros, es probable que estuvieran, como en el pasado, en cárceles secretas, lugares de interrogatorio de la CIA y otras instalaciones “fantasmas” [10]. Entre los presos se encontraban mujeres, ancianos e incluso doscientos menores según la estimación del Boletín de IRIN de julio de 2006 [11]. Algunos informes hablan de niños de sólo 10 años retenidos durante largos periodos [12]. Muchos han sufrido graves traumas como secuela de su experiencia carcelaria [13]. La general estadounidenses Janis Karpinski, ex comandante de los vigilantes de prisiones en Iraq, declaró a investigadores militares que se encontró a un muchacho en una cárcel estadounidense a quien se había registrado como de once años pero parecía más cerca de los ocho. El chico gritaba, afirmó, y llamaba a su madre [14]. Debido a las regulares puestas en libertad y nuevas detenciones, las fuerzas estadounidenses han privado de libertad a un gran número de iraquíes y los han sometido a un duro régimen carcelario desde que se inició la ocupación. Nadie ha contabilizado el total de presos pero Amnistía Internacional comenta que en conjunto “[…] decenas de miles de presos han sido retenidos durante semana y meses, y miles por más de un año” en una arbitraria y extrajudicial detención [15]. Transferencia de las detenciones a las autoridades iraquíesEn la segunda mitad de 2004, una vez que la Coalición [de fuerzas de ocupación] transfirió oficialmente la soberanía al nuevo gobierno iraquí, las autoridades iraquíes pidieron el control sobre todos los presos. La Coalición no estaba de acuerdo pero los ocupantes empezaron a transferir algunos presos a la autoridad iraquí. Tras el escándalo de Abu Ghraib, instancias políticas y judiciales impusieron límites a las prácticas de detención de los militares en Iraq [16]. Centenares de presos fueron transferidos a los ministerios iraquíes de Defensa, Justicia e Interior, este último muy militarizado, con poca experiencia de policía civil y una atroz reputación sectaria [17]. Los presos iraquíes no estaban legalmente bajo la custodia de EEUU ni bajo la responsabilidad de la Coalición, pero todavía en gran medida seguían bajo el control y la influencia estadounidense [18]. Montones de asesores estadounidenses trabajaban con las autoridades iraquíes, incluidos los centros de detención. En los interrogatorios iraquíes, podían estar presentes funcionarios del servicio de espionaje estadounidense e incluso desempeñar el papel de supervisores aunque lo negaran [19]. Las fuerzas militares y de seguridad iraquíes, por supuesto, llevaban a cabo sus propias detenciones mientras las de la Coalición continuaban a buen ritmo. El resultado fue que el número de presos se duplicó desde abril de 2005 a abril de 2006 [20]. Se ha informado de que las cárceles bajo control iraquí están atestadas y funcionan con escaso respeto a las normas legales. Las autoridades iraquíes no han permitido visitas de inspección a esas instalaciones e incluso han negado el acceso a la Cruz Roja [21]. Aunque se supone que, de conformidad con las leyes vigentes en Iraq el Ministerio del Interior no mantiene presos, continúa haciéndolo. Durante 2006, varios escándalos han revelado que las cárceles iraquíes son excepcionalmente brutales. Human Rights Watch ha afirmado que, de acuerdo con la información de la que disponen, los numerosos asesores estadounidenses no han hecho nada para promover los derechos de los presos en ese ambiente de maltratos [22]. A mediados de 2005, los iraquíes tenían unos 5.000 presos, y en febrero de 2006 alrededor de 8.000 [23]. En mayo de 2006, según el ministerio de Derechos Humanos iraquí, las autoridades iraquíes mantenían en prisión a 13.000 personas [24], un aumento que originaba condiciones de hacinamiento y maltrato. En diciembre de 2006, los presos iraquíes superaban los 15.000 [25], mientras EEUU tenía cerca de 15.00 en instalaciones de la Coalición, lo que suponía un total de aproximadamente 30.000 presos a final de año [26]. Ambigua situación legal EEUU mantiene a casi todos sus prisioneros en una ambigua situación legal, sin definir sus derechos. Las autoridades estadounidenses han utilizado términos vagos: “combatientes enemigos”, “detenido por razones de seguridad”, “internos de seguridad” y “personas bajo custodia”. La Coalición se ha negado a usar la terminología estándar de “prisioneros de guerra” o “presos comunes”, ya que sus derechos legales están claramente especificados en el derecho internacional, las leyes nacionales y la doctrina militar. En efecto, las autoridades carcelarias no reconocen los derechos de quienes mantienen arrestados. En esta tierra de nadie legal, los presos iraquíes no pueden recurrir ni tienen forma de exigir sus derechos ni manera de probar su inocencia o de obtener su libertad. Las autoridades estadounidenses raramente plantean acusaciones o llevan a los detenidos a juicio ante un tribunal iraquí. Las cifras oficiales de la Coalición desde noviembre de 2005 informan de que desde el principio de la ocupación sólo 1.301 detenidos habían sido juzgados [27], probablemente menos del 1 por ciento del total de presos. EEUU insiste en su derecho a retener indefinidamente a esos prisioneros, basándose en lo que ha decidido denominar “necesidades militares” o “imperativas razones de seguridad”. Esos términos han sido extraídos del Derecho Internacional donde por lo general tienen un significado concreto, de corta duración en emergencias en tiempos de guerra. Es completamente inverosímil que al encarcelamiento de miles de personas sin cargos ni juicios pueda aplicarse esos términos. Para responder a las quejas sobre las detenciones arbitrarias, la Coalición estableció un sistema de revisión que, en teoría, daba a todos los presos la posibilidad de que su caso fuera revisado. The Combined Review and Release Board (CRBD), creado en agosto de 2004, está formado por representantes iraquíes y de la Coalición, pero sólo tiene carácter consultivo y no es vinculante para la Coalición [28]. Está previsto que la situación de los presos sea revisada al menos cada seis meses. El sistema para los retenidos por las fuerzas del Reino Unidos es similar. Aunque las revisiones son más frecuentes, ningún funcionario iraquí forma parte del comité de revisión. Los presos jamás comparecen ante ninguno de esos comités y no tienen derecho a estar representados ante ellos, ni las revisiones están sometidas a procedimiento legal de ningún tipo. De manera que los comités no cumplen remotamente las prácticas ordinarias de las leyes nacionales estadounidenses o británicas o del Derecho Internacional [29]. Muchas autoridades judiciales e instituciones internacionales de derechos humanos creen que un largo periodo de encarcelamiento sin proceso legal, en particular en instalaciones secretas y sin contacto con las familias, constituye en sí mismo un maltrato ilegal [30]. Las familias sufren también preocupaciones, angustia y, por lo general dificultades, económicas. Los responsables de la Coalición de vez en cuyo liberan a la mayoría de los presos tras meses de encarcelamiento terrible, interrogatorios e incertidumbre. Las liberaciones son en general tan arbitrarias como lo fueron las detenciones. Un detenido puede ser liberado transcurrido un mes, otro tras seis meses, otro después de un año o más tiempo, sin que existan diferencias claras entre unos y otros casos, y sin explicación alguna, disculpas o compensación por los meses de cárcel. Incluso la forma de ponerlos en libertad puede ser punitiva. Las fuerzas estadounidenses han liberado a algunos prisioneros heridos o enfermos debido a los malos tratos. En Campo Nama, cerca de Bagdad, tras semanas de interrogatorios de castigo, algunos presos fueron trasladados al interior del desierto iraquí y liberados allí de noche [31].
identificación de iris por soldados de EEUU en abril de 2007. Archipiélago secreto Las leyes internacionales exigen que los ocupantes militares registren a los prisioneros rápidamente, permitan las visitas de la Cruz Roja e informen a las familias y amigos de su paradero. Esas normas prohíben la “detención incomunicada”, porque la ausencia de una supervisión independiente, por lo general, conduce a malos tratos y condiciones deplorables [32]. Sin embargo, los responsables de la Coalición frecuentemente han ignorado estas exigencias y vulnerado las leyes. No han mantenido y puesto al día un registro central de prisioneros con garantías y no han publicado regularmente los nombres de los presos [33]. Han mantenido a centenares, y quizás a miles, de detenidos ocultos y sin registrar en cárceles locales o en centros secretos de interrogatorio donde los presos han permanecido incomunicados e invisibles durante semanas o incluso meses, en una práctica directamente contraria a la doctrina del ejército estadounidense que establece en doce horas el plazo límite de detención antes de que un preso sea registrado [34]. Incluso en cárceles como la Abu Ghraib, los interrogadores han mantenido “presos fantasma” trasladándolos para evitar cualquier encuentro con los inspectores de la Cruz Roja [35]. Algunos detenidos se dice que han sido trasladados fuera de Iraq a centros secretos de interrogatorio en localidades extranjeras [36.] En un caso, documentado por el gabinete del primer ministro británico, una anciana iraquí “se perdió” tras ser arrestada en una redada al principio de la guerra. Al final, tras muchos meses en lo que Downing Street ha admitido era “un agujero negro” de detención invisible, la mujer fue “encontrada”- todavía bajo arresto- y liberada de una cárcel dirigida por EEUU, donde había sufrido maltratos físicos y psicológicos [37]. Los mandos militares han rechazado la entrada de organizaciones de derechos humanos a prácticamente todas las cárceles en Iraq, a pesar de varias solicitudes de visita [38]. Asimismo, han rechazado las peticiones de expertos en derechos humanos de NNUU para visitar las cárceles de la Coalición [39]. Y han denegado de forma selectiva la entrada de la Cruz Roja a los centros de detención que no fueran las prisiones centrales, entre ellos, según se informa, instalaciones locales, centros especiales de interrogatorio y otros lugares donde los presos corrían más riesgos [40]. En marzo de 2005, un abogado de Human Rights First expresó su gran preocupación sobre los campos de prisioneros donde “las condiciones eran terribles”, se producían los “peores maltratos” y el acceso de la Cruz Roja es “limitado o inexistente” [41]. Las cárceles de la Coalición Las fuerzas de la Coalición mantienen prisioneros en docenas de lugares de Iraq y tienen muchas tipos de instalaciones. Algunos están en edificios con largos corredores de celdas, otros en lugares escuelas y cuarteles acondicionados, pero la mayoría se encuentran en campos de prisioneros con tiendas de campaña, rodeadas de alambradas y torres de vigilancia. La mayoría de los presos han estado detenidos en cinco principales instalaciones [42]. - La prisión de Abu Ghraib, conjunto de edificios cerca de Bagdad, fue una de las más conocidas cárceles del régimen anterior. Abu Ghraib se convirtió en el principal centro de interrogatorios estadounidense y también en el símbolo mundial del maltrato de los presos y de condiciones inhumanas. Sus bloques de celdas de piedra y sus extensos campamentos de tiendas han sido descritos como insalubres, gravemente hacinados y carentes de espacios adecuados para los presos [43]. Un soldado estadounidense destinado como vigilante en Abu Ghraib escribió en una carta que los interrogadores militares “nos han instruido para que coloquemos a un preso en una celda de aislamiento con escasa o ninguna ropa, ni retrete o agua corriente, sin ventilación ni ventana, hasta durante tres días” [44]. El 24 de mayo de 2004, en el momento álgido del escándalo de las torturas, la Casa Blanca anunció que los edificios de la cárcel de Abu Ghraib serían demolidos pronto [45], pero por el contrario han seguido en servicio y se ha informado que en noviembre de 2005 tenían unos 4.700 presos [46]. Los edificios principales de la prisión se dice que finalmente fueron desalojados a lo largo del verano de 2006 y transferidos a las autoridades iraquíes el 2 de septiembre [47]. Algunos presos fueron trasladados a Campo Bucca y los que quedaban- estimados en 3.000- se ha informado de que fueron llevados a una nueva prisión estadounidense en Campo Cropper [48] - Campo ‘Bucca’, el mayor centro de detención, es un campamento de prisioneros de más de 400.000 metros cuadrados en el desierto cercano a Umm Qasr, al sur del país. Campo Bucca fue sometido a la primera investigación oficial militar estadounidense sobre los maltratos y la tortura. La investigación se puso en marcha en mayo de 2003, sólo dos meses después del inicio de la ocupación y poco después de instalarse el campamento [49]. Inicialmente, los planificadores estadounidenses pensaron en unas instalaciones para acoger entre 2.000 y 2.500 prisioneros [50]. Pero en marzo de 2006 se estimaba que allí había 8.500 iraquíes [51]. Amnistía Internacional informó en 2003 de que los presos de Campo Bucca estaban siendo “[…] alojados en tiendas con un calor extremo y no se les facilitaba suficiente agua potable ni instalaciones higiénicas adecuadas. Les obligaban a usar como retretes zanjas abiertas y no se les daba ropa para cambiarse, incluso tras llevar detenidos dos meses” [52]. En 2006, algunas tiendas había sido reemplazadas por barracas con techo de hojalata y los servicios sanitarios habían mejorado algo, pero este enorme complejo en el caluroso desierto, sometido a tormentas de arena, seguía siendo una agujero infernal para los prisioneros. El complejo está dividido en diez “recintos”, cada uno de ellos rodeado de alambradas y torres de vigilancia, que albergaban aproximadamente 800 presos. Los prisioneros se habían amotinado en varias ocasiones para protestar por el maltrato, por las malas condiciones y por los insultos de carácter religioso de los carceleros. En enero de 2005, los guardias abrieron fuego desde las torres de vigilancia durante una de las protestas, matando a cuatro de los detenidos e hiriendo a seis más [53]. - ‘Fort Suse’, antiguos cuarteles del ejército iraquí situados cerca de Suleimaniya 3n el norte, fue reconstruido y abierto en 2005 para acomodar al creciente número de prisioneros de la Coalición [54]. A finales de 2005 tenía unos 1.200 internos [55]. Fue transferido a las autoridades iraquíes en septiembre de 2006. - Campo ‘Crooper’, cerca de Bagdad fue un importante centro de interrogatorio durante los primeros meses de la ocupación y la Cruz Roja informó a principios de julio de 2003 de “[…] al menos 50 casos de maltratos” [56]. La prisión es más conocida por tener presos de “gran valor”, principalmente políticos de alto nivel y jefes militares del régimen anterior [57] que han sido mantenidos en aislamiento, privados de luz solar, en condiciones que la Cruz Roja considera “graves violaciones” de las Convenciones de Ginebra [58]. En agosto de 2066, el mando estadounidense llevó a cabo una ampliación por valor de 60 millones de dólares y las instalaciones ahora pueden acoger a varios miles de internos. Según se informa, 3.000 fueron trasladados desde de Abu Ghraib durante el verano de 2006 [59]. - Campo ‘Shuaiba’, recinto penitenciario situado en una de las principales bases británica al sur de Basora, por lo general ha tenido menos de 200 presos. En agosto de 2006 se informó de que tenía sólo 85 [60]. Aunque la cifra es relativamente baja comparada con las cárceles controladas por las autoridades estadounidenses, los británicos no tienen un buen historial como carceleros. En 2003, la orden de un oficial de “trabajar duro con los presos” dio origen a graves maltratos de los presos en un lugar cercano [61], y allí se llevaron a cabo varias investigaciones y tuvieron lugar tribunales de guerra por el maltrato a los prisioneros. A finales de 2005, hubo informaciones sobre huelgas de hambre y “disturbios” provocados por los internos en Campo Shuaiba en protesta por las palizas de los vigilantes y por mantenerlos sin juicio[62]. En esa misma época, las familias bloquearon la carretera del recinto como protesta a la falta de visitas familiares [63]. También se ha informado de intentos de suicidio de presos desesperados [64]. - Otros lugares, entre los que se encuentran seis instalaciones relativamente grandes, una de ellas conocida como MNF Center y cinco cárceles mantenidas por las fuerzas estadounidenses en brigadas y divisiones [65]. Las fuerzas de la Coalición han tenido docenas de pequeños centros, incluidos los centros secretos para interrogatorios como el antiguo Campo Nama cerca de Bagdad. En Nama se obligaba a los detenidos a permanecer durante días en contenedores de carga bajo el sol ardiente con temperaturas de hasta 135 grados Fahrenheit, desnudos y sin dejarles dormir [66]. Campo Diamondback, situado en el aeropuerto de Mosul, al norte del país, es otro lugar secreto de notorias malas condiciones [67]. Además, se retiene a presos en campos provisionales de prisioneros, centros de agrupamiento y otros centros de detención locales, incluidas la mayoría de las sesenta “bases avanzadas de operaciones” cercanas al escenario de operaciones militares [68]. Condiciones de las cárceles Aunque la tortura y los maltratos han sido los peores aspectos de las cárceles de la Coalición, sus responsables han sometido también a los detenidos a condiciones inaceptables e inhumanas de encarcelamiento que violan los estándares internacionales de derechos humanos. Ha habido informaciones que hablaban de la pobre comida y mala calidad del agua, de presos expuestos a temperaturas extremas, de celdas hacinadas y de sistemas de saneamiento gravemente inadecuados [69]. El general Paul Mikolashek informó de que en Abu Graib, la basura y las aguas fecales cubrían la superficie de los campos al aire libre, las instalaciones de baño eran mínimas, el agua fresca se suministraba escasamente y las comidas de los presos estaban con frecuencia contaminadas con basura y excrementos de ratones [70]. Para presionar a los detenidos y “ablandarlos” para los interrogatorios, se ha sabido que los guardias en muchas de las instalaciones les han cortado o reducido enormemente el acceso a la comida o al agua, les han limitado como castigo las salidas a las letrinas, les han confinado en celdas de aislamiento fétidas, y les han quitado sus colchones, sábanas y ropa [71]. Las condiciones en las cárceles de la Coalición se veían gravemente empeoradas por la barrera del idioma entre los vigilantes y los presos, lo que daba lugar a lo que la Cruz Roja ha llamado “frecuentes malentendidos, […] basados en una extendida actitud de desprecio por parte de los guardias” [72]. La Cruz Roja informó además de que “un error en comprender o malinterpretar órdenes dadas en inglés los vigilantes lo interpretaban como resistencia o desobediencia”, lo que provocaba castigos abusivos [73]. En Campo Nama, centro de detención temporal situado en el aeropuerto internacional de Bagdad, dirigido por una unidad secreta del ejército estadounidenses denominada Task Force 6-26, los detenidos eran introducidos por docenas en pequeñas celdas, abrumados por el hedor de los excrementos humanos y habitualmente obligados a agacharse o acurrucarse para dormir dadas las condiciones de hacinamiento [74]. En [la ciudad de] Tal Afar, una comisaría de policía bajo la supervisión directa de la fuerzas estadounidenses, “[…] cuarenta y siete presos fueron apiñados en una celda tan estrecha que tenían que hacer turnos para dormir; otros cuatro o cinco fueron introducidos en las letrinas” [75]. En esta cárcel, “[…] uno de los presos tenía 22 años, otro era un profesor, arrestado tras la explosión de una bomba en la calle, detonada cerca del taxi que había alquilado. Nunca vio a un abogado” [76]. Los prisioneros han protestado una y otra vez, se han amotinado, han hecho huelga de hambre y han tomado otras medidas para llamar la atención sobre sus inaceptables condiciones en la cárcel. El informe del general Antonio Taguba de marzo de 2004 deja bien claro que las prisiones de la Coalición estaban gravemente atestadas y que durante 2003 ya se habían producido muchas protestas a las que los vigilantes habían respondido abriendo fuego contra los presos [77]. El 24 de noviembre, en uno de esos incidentes en Abu Ghraib, los guardias mataron a tres e hirieron a nueve [78]. Dos de las más prestigiosas revistas médicas del mundo, The Lancet y The New England Journal of Medicine, han publicado artículos detallando el comportamiento inmoral e ilegal del personal médico militar en las cárceles de la Coalición [79]. Los médicos, enfermeras y demás personal sanitario fracasaron en la vigilancia y en la corrección de las insanas condiciones sanitarias y en la inadecuada aportación de alimentos y de alojamiento [80]. Lo más grave es que no atendieron razonablemente a las necesidades médicas de los presos. No sólo habían fallado en llevar a cabo los reconocimientos rutinarios sino que no habían curado las heridas de los prisioneros, las llagas, las fracturas y otras situaciones graves [81]. El personal médico militar también había dejado de informar sobre la situación médica o había cumplimentado falsos informes y certificados de defunción [82]. No habían facilitado a los prisioneros las medicinas necesarias [83] y habían entregado las historias clínicas de los presos a los interrogadores para permitirles que se aprovecharan de los puntos débiles de los detenidos [84]. Pocos médicos militares de la Coalición o médicos profesionales se han prestado a atestiguar estas graves violaciones de la ética médica y de las leyes internacionales, aunque los delitos han sido bien documentados por investigadores médicos civiles. Ni un solo médico militar ha sido llevado ante los tribunales por estos actos tan nocivos para los presos puestos bajo su cuidado. Hechos condenables En septiembre de 2005, el ministro de Justicia iraquí, Abdul Hussein Shyal, afirmó: “Ningún ciudadano debería ser detenido sin una orden judicial. Existen violaciones [de los derechos humanos] en las detenciones supervisadas por la Fuerza Multinacional que el ministerio de Justicia no control” [85]. El [anterior] secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, llamó la atención en repetidas ocasiones sobre la política de encarcelamientos arbitrarios de la Coalición, y en 2005 se refería a “[…] la detención de miles de personas sin el procedimiento debido”. Annan también señaló que “[…] las detenciones prolongadas sin acceso a abogados y jueces están prohibidas por las leyes internacionales, incluidas las realizadas en estado de emergencia” [86]. En marzo de 2006, Annan reiteraba una vez más estas preocupaciones, haciendo una manifestación rotunda respecto a que los argumentos de la Coalición sobre seguridad eran “inaceptables” [87]. La Alta Comisionada de NNUU para los Derechos Humanos, Louise Arbour, hizo las mismas afirmaciones y la misión de asistencia de Naciones Unidas en Iraq ha criticado con frecuencia las operaciones de arrestos masivos y el gran número de detenidos sin acceso a una apelación judicial [88]. Conclusión Las Convenciones de Ginebra y el Convenio Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos establecen estándares claros sobre el estatuto legal y el trato de los prisioneros de guerra y presos comunes. De acuerdo con estos estándares, es ilegal mantener arbitrariamente a personas retenidas e incomunicadas. Todos los detenidos tienen garantizado el derecho a consejo legal y a un proceso conforme con la ley. Tienen derecho a un trato decente y a unos estándares humanos de encarcelamiento; tienen derecho a establecer contacto con la Cruz Roja y no deben ser maltratados. Las leyes internas de EEUU, Reino Unido y otros miembros de la Coalición, y las leyes de Iraq, también garantizan protección contra las detenciones arbitrarias, extrajudiciales e incomunicadas. EEUU y Reino Unido han alegado poco convincentemente que tienen autorización según un documento anejo a la resolución 1546 del Consejo de Seguridad de NNUU, para retener a presos en razón de las “necesidades militares” o de “exigencias imperativas de seguridad”. El Consejo [de Seguridad] podría no haber previsto una interpretación tan abusiva de estos términos. El Secretario General Kofi Annan ha rechazo esta interpretación. Decenas de miles de personas inocentes han sido objeto de detenciones abusivas, separadas de sus familias y mantenidas incomunicadas durante largos periodos de tiempo. Esta política ha aterrorizado a la población iraquí, ha producido graves daños y ha violado gravemente la legislación internacional.
Notas de los autores e IraqSolidaridad: 1. Citado
por la general de Brigada Janis Karpinski, en el informe del noticiario
de la BBC “Iraq Abuse Ordered From the Top”, 15 de junio de 2004.
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Texto original en inglés en: http://www.globalpolicy.org* Tercera parte del informe de marzo de 2007 “War and Occupation in Iraq” (http://www.globalpolicy.org), elaborado por ‘Global Policy Forum’ como balance de los cuatro primeros años de ocupación de Iraq, y que IraqSolidaridad está editando en castellano en sucesivas entregas, las dos primeras de ellas: Informe de ‘Global Policy Forum’ (I): Las bases de EEUU en Iraq y la nueva embajada en Bagdad Informe de ‘Global Policy Forum’ (II): Uso de armas indiscriminadas y especialmente dañinas en Iraq
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