
De la obra al paro y de éste a la economía sumergida. En Cataluña el 28% de los extranjeros en situación activa están sin trabajo, un tasa de paro 12 puntos superior a la de los nacionales, situada en el 15,9%.
Es más, uno de cada tres parados en Cataluña es de origen extranjero, en concreto, el 34%, cuando el peso de los foráneos en el total de la población se sitúa en el 15,7%, según datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del segundo trimestre del año.
Según el sindicato Comisiones Obreras muchos de los inmigrantes que pierden el empleo acaban expulsados hacia la economía sumergida, incluso empleados de forma irregular por las mismas empresas que antes les tenían contratados.
Para Comisiones Obreras el repunte del trabajo en negro en esta crisis llega hasta niveles de 2005: en el primer semestre del año, el 50,83% de las casi 10.000 personas que atendieron trabajaban sin contrato, tuvieran o no permiso de trabajo.
El diagnóstico coincide con lo ocurrido en el conjunto de España, ya que cerca de 800.000 inmigrantes declaran trabajar en las encuestas de la EPA, pero no constan en los registros de la Seguridad Social. Si en 2006 era el 20% de la población extranjera la que estaba empleada en la economía sumergida, hoy lo está el 30%.
En los últimos 12 meses, 101.000 extranjeros se han quedado sin trabajo lo que han llevado a incrementar la cifra de parados el 107,7% en el caso de los hombres y el 78,5% en el de las mujeres. Los datos concretos del segundo trimestre suponen un alivio para los extranjeros, ya que el paro ha bajado para ellos el 11,3%, mientras que ha subido el 1,4% para los españoles.
A pesar de esta mejora el empleo extranjero manifiesta una mayor sensibilidad ante las alteraciones del ciclo económico: se disparaba el empleo sobremanera en los años de la bonanza y ahora cae en picado.
Cáritas de Barcelona ha visto triplicarse las demandas de ayuda de inmigrantes en el último año. Si en 2000 los extranjeros suponían el 25% de las personas a las que ayudaba la organización, ahora representan entre el 78% y el 79%. Desde esta organización señalan que “mientras la población española tiene más ayudas del Estado, la inmigrante, como a veces se halla en situación irregular, acude a nosotros.