Los colectivos de inmigrantes son poco receptivos a la doble oferta del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero: por un lado, podrán capitalizar el paro en un único pago; por otro, recibir microcréditos en condiciones ventajosas. Todo con el fin de facilitar el retorno a su país de origen de forma voluntaria.
Lo que más sorprendió es que se incluyera dentro del Plan de medidas de choque contra la desaceleración económica y que el Ministerio de Trabajo (que tiene una Secretaría de Estado de Inmigración) no lo conociera. Ni siquiera se consultó a los sindicatos o a las organizaciones de inmigrantes. Es más, nadie ha hecho números del coste de situar a algunos inmigrantes de nuevo en sus países, ni existe una encuesta sobre si la oferta sería seguida de forma voluntaria.
Se trata de una actuación diseñada por el equipo de Solbes para quitar presión a las cifras de paro y al coste social que representa, por ejemplo, en materia de sanidad y educación. Sin embargo, existen estudios de que se necesitan al menos 150.000 nuevos inmigrantes anuales hasta 2020 para atender a la demanda de empleos de baja cualificación (sobre todo del sector servicios).
Según los datos de la Seguridad Social, 2.073.658 extranjeros (de los más de cuatro millones que figuran en el censo) se encontraban afiliados al sistema público en marzo. Esto quiere decir que cotizan para su futura pensión, en el supuesto de cumplir los requisitos, y al INEM para la prestación por desempleo.
Aunque este colectivo fue menos castigado por el desempleo en el último mes, hay censados 240.111 inmigrantes en el paro registrado procedentes de la economía regular. Es decir, el 10,5% del total de los parados en España son trabajadores del exterior. Este porcentaje se eleva hasta el 19%, en el sector de la construcción (58.939 personas). Es decir, uno de cada cinco de estos parados procede del ladrillo. También es significativo que el 15% (10.971) del total de desempleados del exterior se encuentre en la agricultura.
En número, casi la mitad de estos parados (127.706) proceden de los servicios; otro 25%, de la construcción; y la otra cuarta parte se la reparten la industria, la agricultura y los que no tienen empleo anterior.